sábado, 22 de diciembre de 2012

Trabajador inmigrante

por Natalia Morales

Trabajador inmigrante.
Precarizado. Discriminado. Perseguido. Odiado.
Sin voz. Sin techo. Sin alimento.
Realizas los peores trabajos. Los más forzosos. Expuestos. Denigrantes y esclavizantes. Las grandes torres y los lujosos banquetes se sirven de tu sangre.
Trabajador inmigrante.
Clandestino. Humillado. Pisoteado. Asesinado.
Sin voto. Sin educación. Sin tierra.
Me pesan tus pesares. Me indigno. Lloro de bronca cada vez que conozco más de tu situación. Sabor amargo que perdura en mi garganta. No lo quiero tragar. No dejo.
Trabajador inmigrante.
Maltratado. Humillado. Ninguneado. Desaparecido.
Sin salud. Sin recreación. Sin descanso.
Luchamos con vos. Por vos. Por los tuyos. Tus penas, las más sentidas, son nuestra bandera de lucha. La rabia necesaria que nos incita a rebelarnos y organizarnos.
Trabajador inmigrante.
Sólo te digo, que no estas sólo. Somos muchos, miles, los que ya no queremos vivir así. Mi color de piel, mi idioma, mis gustos no me separan de ti. Tenemos historias comunes. Las de los oprimidos y explotados.

Trabajador inmigrante.
Hermano de clase. Ten presente que nuestra clase no tiene fronteras.   Cada paso que damos es por tu liberación...la nuestra.